El jardín zen clásico

Un jardín es un ser vivo

El jardín japonés no es tan solo “simple naturaleza”, shizen, por emplear la palabra japonesa que literalmente significa ” ser que se ha creado a si mismo”. El jardín japonés ha sido desde siempre una naturaleza creada e ideada por el hombre.

 

 

El karesansui (枯山水) es un estilo de jardín japonés seco que consiste en un campo de arena poco profunda y que contiene arena, grava, rocas y ocasionalmente hierba, musgo y otros elementos naturales; son utilizados como forma de meditación por los monjes Zen japoneses.

Sus dimensiones suelen ser reducidas, no mayores a 300 metros cuadrados, y se conocen por la intención de representar el ambiente marino, con una suave porción de arena blanca y finas ondulaciones a lo largo del terreno, en honor a las olas.

Una de las claves de estos jardines es la distribución de las rocas, que al parecer son las causantes de la serenidad que estos parques despiertan en sus espectadores, interesados en la búsqueda de una paz interior.

 El culto a lo inimitable de la naturaleza y la forma perfeccionada por el hombre.

Son necesarias terribles catástrofes naturales y ecológicas para que el hombre sea consciente de que la Tierra es un ser vivo que tiene su propia conciencia. Hasta el último incrédulo se sobrecoge y reconoce que, las piedras, las plantas, los animales y el hombre forman parte de la naturaleza de nuestro mundo y constituyen una unidad imposible de romper. Muchos, sobre todo en el mundo occidental, tienen dificultades para  admitir que las piedras también son seres vivos y tienen conciencia porque es algo que no se puede medir ni analizar con métodos científicos, sino que hay que sentir. Como mucho se admite que los animales y las plantas son seres vivos y, por lo tanto, capaces de sentir y transmitir emociones… pero poco más. ¿Porque no haces la prueba de coger una piedra que te guste en tus manos y tratar de recibir su energía? ¿Te atreves a hablar con ella? Es posible que te lleves una sorpresa inesperada.

Un fragmento del Universo, en tu casa.

Podemos entender la idea de que el universo toma conciencia cuando un hombre es consciente de si mismo como habitante de la tierra que, a su vez, forma parte del universo. Sin embargo es mucho más difícil comprender el concepto de “conciencia iluminada” es decir una conciencia que es consciente de si misma. Ese momento en el que la conciencia es consciente de si misma representa para los místicos orientales el momento delicado en el que se abre una flor  en el jardín del universo. El momento de la implosión cósmica, comparable tan solo  con aquel  que dió origen al Universo. De ahí a admitir que  en cada partícula del universo y por lo tanto también en las piedras de tu jardín, está presente la potencia infinita de la que emana, Dios, solo hay un paso que quizás estemos dando en este preciso instante en el que decides poner un jardín zen dentro de tu casa.

 

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